PROEZAS DE LA INFRALITERATURA

Yonky VS Médico

miércoles 28 de febrero de 2007


(En la consulta del médico Javier, entra Andrés)

ANDRÉS: Bueno, aquí estoy, ¿para qué me quieres?

JAVIER: Estoy a punto de recibir los resultados de sus análisis, si no le importa esperar.

ANDRÉS: No hay problema, ¿puedo fumar?

JAVIER: Aquí no se puede, además debería de irlo dejando.

ANDRÉS: Si claro hombre, por supuesto, me lo vas a decir tú, licenciado…

JAVIER: Puede terminar teniendo problemas en los pulmones y…

ANDRÉS: ¡Que no me des consejos de médico reprimido!

JAVIER: ¿Reprimido por qué?

ANDRÉS: Bah, tú qué sabrás, seguro que te pasas la vida trabajando.

JAVIER: Pero por lo menos tengo una vida estable.

ANDRÉS: ¿Vida estable? A ver, dime qué hiciste para sacarte las oposiciones.

JAVIER: Pues estudiar duro.

ANDRÉS: ¿Y tus amigos?

JAVIER: Los abandoné, no eran más que una banda de fracasados.

ANDRÉS: ¿Tienes novia?

JAVIER: No.

ANDRÉS: ¿Y los fines de semana qué haces?

JAVIER: Trabajo los viernes y los sábados y vuelvo cansado a casa, así que me quedo allí a dormir.

ANDRÉS: O sea que vas de casa al trabajo y del trabajo a casa.

JAVIER: Pues…

ANDRÉS: ¡Dime la verdad!

JAVIER: ¡Pues sí! ¡¿qué pasa?! Mi meta en la vida ha sido siempre terminar trabajando como médico y a mis 27 años es lo que hago.

ANDRÉS: Pero sin amigos ni novia y sólo pensando en trabajar, ¿a qué sí?

JAVIER: Pues…

ANDRÉS: No hace falta que me respondas, me lo imagino, eres la típica persona que no sabe disfrutar de la buena vida. Mira, tengo 46 años y cuando era adolescente supe que mi meta en la vida era disfrutar a tope cada segundo que viviera. Puedo decir sin exagerar, que llevo desde que dejé el instituto a los 16 años viviendo como nadie, riendo con mis amigos y absorbiendo cada minuto al límite para no terminar corrompiéndome y teniendo una vida tan triste como la tuya.

JAVIER: Bueno, sí, mi vida será triste, pero yo he sabido labrarme un futuro y espero llegar a viejo sin ningún problema. Estoy seguro que el haberme pasado tardes enteras delante de los libros, que mis amigos terminaran pasando de mí, el haber conocido pocas noches de fiesta, el no haber probado ninguna droga, etc. al final termine valiendo para algo.

ANDRÉS: ¡No valdrá para nada! Créeme, yo he disfrutado de cada instante de mi existencia y seguramente llegue a vivir tantos años como tú o incluso más. El futuro no existe, no señor, solo hay presente, el ahora mismo, y si no lo quieres ver es tu problema.

(Entra la enfermera y le entrega los resultados a Javier)

JAVIER: Bien, aquí los tenemos, veamos.

ANDRÉS: Date prisilla que he quedado.

JAVIER: (se impresiona al ver los resultados)

ANDRÉS: ¿Qué sucede?

(Se produce un largo silencio)

JAVIER: Debo comunicarle que sufre un cáncer de pulmón mortal.

ANDRÉS: ¿El qué?

JAVIER: Un cáncer de pulmón mortal. Le queda aproximadamente un mes de vida.

ANDRÉS: ¡No fastidies ! ¡Eso es mentira ! ¡No me jodas licenciado de mierda!

JAVIER: Lo siento…

ANDRÉS: ¡Tú qué vas a sentir, si tú no sientes nada!

(Otro largo silencio)

JAVIER: Se han encontrado restos de cocaína y canabinoides en sus pulmones…

ANDRÉS: …me voy a morir…

JAVIER: …y también heroína en su sangre.

ANDRÉS: …¿por qué me tengo que morir ahora?…

JAVIER: ¿Pues y usted a que se dedicaba ?

ANDRÉS: (medio llorando) ...no quiero morime ahora....

(Otro silencio)

JAVIER: Pues lo siento mucho, aquí tiene sus resultados…

El escritor frustrado

viernes 2 de febrero de 2007

-Lléveme a esta calle.

Le doy el papelito al taxista en el que estaba impresa la dirección donde se produciría la culminación de toda mi vida. El lugar y el momento que siempre había soñado e imaginado están escritos en un trozo de folio cortado con unas tijeras...

-Hoy llueve bien ¡eh!- me grita el taxista. Y sí, es verdad, llueve como nunca, aunque como lleva lloviendo durante 10 horas seguidas parece que siempre ha estado lloviendo así. Por las calles corren ríos de agua y los únicos seres vivos que hay son unos niños que hacen barquitos de papel llenos de monigotes de playmobil. Algunos comercios están cerrando antes de la hora y el día parece noche de lo negras que están las nubes por donde vuelan las aves que van camino de África y de una pulmonía.

"No te preocupes, que te lo van a dar a ti, ya lo he amañado todo." Me lo dijo Javier Sagarna. Y si me lo dijo él es que es verdad. O sea que sí. Que tengo que ser yo el que gane. Porque no puede ser otro que yo. Que si no se me cae el mundo encima. Y si no soy yo lo mato. Que le he hecho trabajos sucios para que me elijan a mí. Que le he hecho la compra y le he llevado la merienda a sus hijos mientras jugaban en el parque. Aunque el premio sea solo de 600, sin quitar ONG’s e impuestos. Que me lo cargo si no me lo dan a mí. Buf. Bueno no te pongas nervioso, Drecik, todo se andará, controla tus manos y respira fuerte….

Siempre había pensado que sería un día de primavera, con el Sol dándome en los ojos para que brillaran en un color marrón claro y caminando sobre una alfombra roja en la que periodistas y fans se apoltronaran a darme besos y pedirme autógrafos. Luego entraría en la gran sala de galas donde un jurado dictaminará que la mejor novela ha sido la mía y yo saldré sonriente a por mi premio. En mi discurso diré que hay que salvar a los niños del hambre y que mi premio no me lo merezco.

-Aquí es, déjeme aquí.

El taxista para el coche abollado y desconchado en la acera y ahí, tras pagarle 15 de los 20 euros que me quedan, me encuentro yo, en otoño, por la tarde, bajo la lluvia, de pie delante de una discoteca que todavía no ha abierto para recoger un premio que en sí es una mierda, pero que por algo se empieza. De tres zancadas entro a un bar que hay al lado, me compro tabaco y un mechero y me pido una caña. Me enciendo un cigarrito y le pregunto a uno que hay a mi lado que si esa discoteca es la Sala Bar & Co y me dice que sí. Bueno, supongo que todavía será demasiado pronto.

El paisaje en ese bar es, como decirlo, no llega a desolador pero sí es desconcertante. Es como si los bohemios menos afortunados del nuevo siglo se hubieran reunido para pelear por un premio tonto. Todos han escrito algo para este concurso y ninguno de ellos va a ganar, porque el que va a ganar soy yo. Algunos ya están borrachos y no paran de decir tonterías, que si son capaces de volar, que si son los mejores escritores del mundo, que si hoy les van a invitar a copas y a tabaco, etc. Otros están como deprimidos; hay uno bastante mayor con greñas grises, vestido con pana gris y con una pipa llena de ceniza, que tiene un orujo en su mesa y la cabeza apoyada en el puño, su mirada se pierde entre los cuadros de trenes y futbolistas que hay en la pared y que parece estar pensando que como no le den este premio se tira por un puente. También hay un adolescente que sale del baño rascándose la nariz para inhalar el polvo que se haya quedado y que va diciéndole a los demás que como escritor es la “hostia puta” y que seguro que ganará. El barman alucinaba con lo que veía y sólo se dedicaba a servir copas a aquellos que tenían dinero para pagarlas.

Menudo panorama, no somos más que una banda de fracasados que para tener un minuto de gloria nos montan pantomimas como esta. Puaf con el Javier Sagarna este, ¿sabes lo que le diría si lo tuviera en frente? Le diría: "No te necesito, ni a ti ni a ninguno de tus secuaces que quieren que nos mantengamos en esta ilusión de ser escritores para ser capaces de conmover corazones “ajenos” cuando lo que queréis es que os conmuevan el corazón por la jeta. Que sí, que nos dais 600 €, que luego son 300 €, pero, ¿a precio de qué? ¿De haberte leído las obras de dos mil descerebrados que sólo pretender ser escuchados? Eso no eh, eso no. Olvídate de mí. No sois más que una mafia que mueve a personas a juntar palabras para crear preciosas sintonías prosaicas con las que pretenden que les deis dinero para vivir dentro de sus miserables vidas y por lo menos poder comprar papel para seguir escribiéndote otra vez historias que os hagan temblar de escalofríos a ti y a tus amiguitos. Cacho cabrón. Me vuelvo con mi madre".

Decido salir a la calle para respirar un poco relajarme y veo que las puertas de la Sala ya están abiertas. El Sol aparece entre un resquicio de las nubes y los bohemios agonizantes salen del bar y entran poco a poco, uno a uno, en la sala, pisando charcos y mojándose con el agua que salpica desde las hojas de los árboles. El último de todos en entrar es el viejo gris.

Me siento en un banco, me enciendo un cigarro y ya resignado entre pensamientos que serpentean entre la frontera de la lucidez y la estupidez, oigo desde la sala al presentador que grita que Drecik ha ganado el concurso, pero que como no está, el premio se lo dan a otro. << ¡Qué honor!>> La sala retumba en música disco y en gritos ensordecedores de la gente que ha empezado a bailar y a divertirse. De repente el viejo gris sale de la sala, se dirige a mí y me dice que en Toledo hay puentes muy bonitos y que esté atento a las noticias venideras.

El cigarro se me termina y me levanto para irme caminando entre los charcos a mi casa…

DRECIK

(Dedicado a todos aquellos que como yo,

se presentan a todos los concursos literarios que hay

y no ganan ninguno.)

P.D. No conozco de nada al tal Javier Sagarna, solo lo he utilizado como símbolo de mi sobrehumano enfado así que si en algún momento le he incomodado con alguna de mis impertinencias, le ruego me disculpe.