El verano es lo peor. No tengo ganas de escribir y cuando lo consigo no hago más que juntar letras al tunún. Así que como no tengo nada nuevo, voy a poner un par de canciones del nuevo disco de Marea: "Las aceras están llenas de piojos". En un principio puede parecer algo así como rock barriobajero, pero el cantante y letrista es un poeta que al escucharlo se nota que ha bebido de los grandes del 27 como Lorca o Miguel Hernández, pese a su voz de carajillero y de fumador de ducados negro.
Ahí las dejo, a ver qué os parecen.
Un saludo
MAREA
La hora de las moscas
Relincha el pellejo, preñado de espuelas
porque su montura es tan sólos saliva que puebla mejillas
fundiendo los plomos, matando polillas.
Es el sollozo de un pozo con sed,
gemido que atiza el rescoldo de la chimenea
tinto de pelea, beso de morder.
Es el alero que quiere llover,
es levante y tramontana y a la hora de las moscas chicharrina,
corona de espinas de la que comer.
Es una blusa con nudo en el pecho,
es un largo trecho y desaparecer.
Es un abrazo de navajas que sangra rosales
un lecho de paja y cristales
pozales de hiel,
bebidos a sorbos y echados a perder.
Es una brisa de Octubre que tira paredes,
la ubre en que duermo y que quiere
al pétalo enfermo que canta al toser.
Trataron de herrarle y cerró las tijeras.
No fue a cal y canto, quedaba la punta de untar las heridas.
Sirvieron de lienzo las horas perdidas,
Es el antojo del ojo que ve
cómo muere solo a través de la misma mirilla,
de la misma puerta que quiere romper.
Es una mano intentando coger
del amor algún pedazo
y los tacones en la nuca de la vida,
manzana podrida, quijada de Abel,
que se entretiene desabotonando
las claras del día para verte bien.
Es un abrazo de navajas que sangra rosales
un lecho de paja y cristales
pozales de hiel,
bebidos a sorbos y echados a perder.
Es una brisa de Octubre que tira paredes,
la ubre en que duermo y que quiere
al pétalo enfermo que canta al toser.
(¡Yo también te quiero!)
Es un abrazo de navajas que sangra rosales
un lecho de paja y cristales
pozales de hiel,
bebidos a sorbos y echados a perder.
Es una brisa de Octubre que tira paredes,
la ubre en que duermo y que quiere
al pétalo enfermo
que ladra silbando,
que canta al toser.

MAREA
Nana de quebranto
No te vayas aún y hazles palmas a los buhoneros
que traen la talega hasta arriba de huesos,
que se han tirado la noche por mí, desenterrando sueños
y hacen aliño si me destiño y doy el día con la letanía de mi vertedero
que no me cabe debajo del sombrero.
No te duermas con mi nana de quebranto
que es el canto con el que despierta el Sol.
Llorando como un niño chico cada vez que le dedico
esta sombra que me dio, donde solo cabemos los dos.
Si me cuca un ojillo la parca yo encojo la pata
pero la sonrisa siempre me delata.
Déjame terminar de pintarle plumas a las ratas,
que cojan vuelo desde tu pelo
donde vivimos desde que los suelos cualquier día nos matan
si de ser cielo es de lo que se trata...
No te duermas con mi nana de quebranto
que es el canto con el que despierta el Sol.
Llorando como un niño chico cada vez que le dedico
esta sombra que me dio, donde solo cabemos tu y yo.
Cavé mi fosa entre tus cosas, aburrido de haber sido el que más amor te dio.
También el que más fatiguita y palabras malditas camino del huerto,
sin saber si olía a muerto nuesro triste y asqueroso corazón.
Peleándome con mi cabeza no me gana naide,
le falta cordura, me sobra vinagre,
y mala follá, y una boquita muy bien afilá,
que prefiere triscar en la hierba
antes que rendirle cuentas al aire.
Si te quedas conmigo aquí, sabrás que mi palabra
viste de rojo carmesí,
dale cordel a su trajín, saldrá de mis entrañas
lo que vuelven en oro el serrín
o en más sangre con la que escribir.
La hora de las moscas
Relincha el pellejo, preñado de espuelas
porque su montura es tan sólos saliva que puebla mejillas
fundiendo los plomos, matando polillas.
Es el sollozo de un pozo con sed,
gemido que atiza el rescoldo de la chimenea
tinto de pelea, beso de morder.
Es el alero que quiere llover,
es levante y tramontana y a la hora de las moscas chicharrina,
corona de espinas de la que comer.
Es una blusa con nudo en el pecho,
es un largo trecho y desaparecer.
Es un abrazo de navajas que sangra rosales
un lecho de paja y cristales
pozales de hiel,
bebidos a sorbos y echados a perder.
Es una brisa de Octubre que tira paredes,
la ubre en que duermo y que quiere
al pétalo enfermo que canta al toser.
Trataron de herrarle y cerró las tijeras.
No fue a cal y canto, quedaba la punta de untar las heridas.
Sirvieron de lienzo las horas perdidas,
Es el antojo del ojo que ve
cómo muere solo a través de la misma mirilla,
de la misma puerta que quiere romper.
Es una mano intentando coger
del amor algún pedazo
y los tacones en la nuca de la vida,
manzana podrida, quijada de Abel,
que se entretiene desabotonando
las claras del día para verte bien.
Es un abrazo de navajas que sangra rosales
un lecho de paja y cristales
pozales de hiel,
bebidos a sorbos y echados a perder.
Es una brisa de Octubre que tira paredes,
la ubre en que duermo y que quiere
al pétalo enfermo que canta al toser.
(¡Yo también te quiero!)
Es un abrazo de navajas que sangra rosales
un lecho de paja y cristales
pozales de hiel,
bebidos a sorbos y echados a perder.
Es una brisa de Octubre que tira paredes,
la ubre en que duermo y que quiere
al pétalo enfermo
que ladra silbando,
que canta al toser.

MAREA
Nana de quebranto
No te vayas aún y hazles palmas a los buhoneros
que traen la talega hasta arriba de huesos,
que se han tirado la noche por mí, desenterrando sueños
y hacen aliño si me destiño y doy el día con la letanía de mi vertedero
que no me cabe debajo del sombrero.
No te duermas con mi nana de quebranto
que es el canto con el que despierta el Sol.
Llorando como un niño chico cada vez que le dedico
esta sombra que me dio, donde solo cabemos los dos.
Si me cuca un ojillo la parca yo encojo la pata
pero la sonrisa siempre me delata.
Déjame terminar de pintarle plumas a las ratas,
que cojan vuelo desde tu pelo
donde vivimos desde que los suelos cualquier día nos matan
si de ser cielo es de lo que se trata...
No te duermas con mi nana de quebranto
que es el canto con el que despierta el Sol.
Llorando como un niño chico cada vez que le dedico
esta sombra que me dio, donde solo cabemos tu y yo.
Cavé mi fosa entre tus cosas, aburrido de haber sido el que más amor te dio.
También el que más fatiguita y palabras malditas camino del huerto,
sin saber si olía a muerto nuesro triste y asqueroso corazón.
Peleándome con mi cabeza no me gana naide,
le falta cordura, me sobra vinagre,
y mala follá, y una boquita muy bien afilá,
que prefiere triscar en la hierba
antes que rendirle cuentas al aire.
Si te quedas conmigo aquí, sabrás que mi palabra
viste de rojo carmesí,
dale cordel a su trajín, saldrá de mis entrañas
lo que vuelven en oro el serrín
o en más sangre con la que escribir.

2 infraliteratos han escrito sobre este artículo:
La verdad, es que en verano hay menos ganas de ponerse a escribir... No sé si será el calor o qué, pero siempre apetece menos.
No soy fan de Marea, pero reconozco que sus canciones me gustan. El ritmo y sus letras son muy interesantes ;)
Un beso dulce
PD: Te dejo mi msn---> mi_dulcelocura
Vengaaaaaa, hombreeee, tanto rollo... pero si el verano es muy inspirador!!! Sí que se está más cansado, pero precisamente por eso lo único que tiene uno fuerzas es para sentarse delante del ordenador con un refresco a mano y dejarse llevar.
Que no se diga!
Besotes.
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